2017

10a Bienal de Arte Leandre Cristòfol

Centre d'Art La Panera

Este año, y con motivo de la celebración de la décima edición de la Biennal d’Art Leandre Cristòfol, presentamos una programación especial que se expande más allá del edificio del propio equipamiento, hasta la iglesia de Sant Martí y el Dipòsit del Pla de l’Aigua, y que coincide con el inicio de un proceso de renovación del fondo del Centre d’Art La Panera y de redefinición del acontecimiento, a cargo de una comisión formada por los críticos de arte Javier Hontoria, Oriol Fontdevila y Cèlia del Diego (directora de La Panera).

La Biennal ha sido el proyecto que ha servido para alimentar de arte contemporáneo la colección municipal de Lleida depositada en el Museu d’Art Jaume Morera. En sus veinte años de existencia, se ha consolidado un fondo que es completamente singular en el territorio catalán: por su continuidad, por la coherencia de su hoja de ruta, así como por haberse convertido en un punto de referencia con respecto al coleccionismo del trabajo de artistas emergentes y de media carrera en el contexto del Estado español. En su décima edición, se introducen algunos cambios en la Biennal que son lo bastante significativos como para prestarles atención, y que afectan tanto formatos con los que la Biennal se desarrolla como las acciones de interacción con la esfera pública o el proceso de adquisición.

La dirección de La Panera se ha acompañado, en esta edición, por una comisión de asesoramiento para la selección de los doce artistas que participan en la Biennal de este año. Asimismo, una de las primeras tareas que ha afrontado esta comisión ha sido la actualización de los criterios con los que se seleccionan las obras susceptibles de ser adquiridas. En este sentido, la propuesta de artistas y de trabajos expuestos se ha conformado atendiendo a cuatro parámetros que han guiado la acción de la comisión y que introducen algunas variantes con respecto de la orientación que hasta ahora ha seguido la Biennal.

En primer lugar, se ha trabajado en clave de futuribles: en este sentido se ha reafirmado uno de los criterios con los que se ha desarrollado la Biennal desde su primera edición, y que es la selección de obras relativas a autores que se encuentran actualmente en un estadio de emergencia artística. El fondo del Centre d’Art La Panera se ha consolidado, pues, como una iniciativa de riesgo y con la que se focaliza la atención en el trabajo que realizan los artistas jóvenes. De este modo, el ejercicio de patrimonialización se sitúa en el mismo plano de contemporaneidad que la producción de los trabajos que se adquieren.

Prácticamente como una compensación del primer aspecto, el segundo parámetro de actuación ha sido la activación de una cierta mirada en retrospectiva: a lo largo de las diez ediciones de la Biennal, se han efectuado una serie de apuestas valientes, pero con el paso de los años también se pueden detectar algunas lagunas relevantes. Es por este motivo que se ha creído importante complementar el ejercicio de mirar adelante y de seguir apostando por jóvenes creadores con una mirada que pasa a través del retrovisor y que plantea la recuperación de figuras del arte catalán y español que han tenido hasta ahora una escasa representación en las exposiciones de las sucesivas ediciones del acontecimiento.

El tercer parámetro que se ha tomado en consideración es una revisión de los límites territoriales en los que el proyecto de La Panera busca tener representatividad. De cara a la décima edición, se ha desbordado el criterio estatal con el que hasta ahora se ha articulado la iniciativa, para ampliar su alcance a países limítrofes del Estado español, como Portugal y Marruecos, a la vez que se ha empezado a trabajar en un concepto difuso de mediterraneidad y el sur de Europa. En este sentido, no se ha optado tanto por erigir unas nuevas fronteras territoriales, como por seguir el hilo que trazan los trabajos artísticos de nuestro entorno y los desafíos que estos comparten, tanto a nivel estético como político, con otros trabajos de diferentes latitudes.

Finalmente, el cuarto parámetro afecta los propios procesos del coleccionismo.Cuando se trata de arte contemporáneo, muy a menudo la cuestión material y objetual no es el aspecto más relevante. Por este motivo, se ha aprovechado el marco de la 10.ª Biennal d’Art Leandre Cristòfol para poner a prueba algunos límites del hecho de coleccionar por medio de prácticas que desafían abiertamente el acto de ser patrimonializadas, ya sea porque se basan en procesos eminentemente inmateriales o bien porque se trata de experiencias que retan la propia posibilidad de homogeneizarse como patrimonio. Por lo tanto, si bien el coleccionismo es una práctica que suele velar por la integridad de los objetos, cuando se trata de artecontemporáneo creemos que hay que dejar una puerta abierta a los heterónimos del arte: eso es, estudiar cómo incorporar a la colección las líneas de fuga, las derivas, los cambios de identidad y los modos según los cuales el propio arte desafía la posibilidad de articularse como un campo propio, y se pone en relación con otras disciplinas.

Por otra parte, otro aspecto que se ha repensado es la exposición de la Biennal, que se ha concebido como un ágora con la que amplificar el debate con los públicos. La exposición, que desde el principio ocupa el eje de la Biennal, nos ha parecido una buena oportunidad para hacerlo posible y estimular, así, un debate en torno al coleccionismo de arte, un aspecto que los museos habitualmente protegen celosamente de la mirada del público. En este sentido, el Servei Educatiu de La Panera ha trabajado en la articulación de una serie de mediaciones para elaborar con la ciudadanía puntos de vista alternativos sobre las propuestas de adquisición, que permitirán, al mismo tiempo, la incorporación de la voz del espectador en el discurso institucional. Asimismo, y de la mano del Museu d’Art Jaume Morera, sehan organizado las jornadas internacionales se articulará un debate sobre las controversias que recorren hoy el coleccionismo de arte contemporáneo. A nivel de exposición, las propuestas de los artistas se acompañan también de documentación con la que los visitantes de la Biennal pueden fundamentar mayormente su punto de vista en torno a los trabajos. Por otro lado, este gesto es también una muestra de la apuesta que desde el centro se continúa haciendo por las publicaciones especiales. En esta línea, este año se presenta la exposición de los cuarenta y nueve números producidos hasta el momento de CRU, el proyecto editorial de Alex Gifreu y, coincidiendo con la efeméride de la Bienal, La Panera y CRU coeditan el número 50 de la colección.

La Biennal d’Art Leandre Cristòfol llega a su décima edición con ganas de dar un paso adelante. El fondo del Centre d’Art La Panera se ha consolidado sobradamente a lo largo de los últimos veinte años. Ahora proponemos llevarlo a los límites, desafiar su propia razón de ser, abrirlo a la ciudadanía y, al mismo tiempo, trabajarlo según las mismas líneas de fuga que plantea la práctica artística contemporánea: hacer del coleccionismo de arte una experiencia en sí misma contemporánea.