{"id":4193,"date":"2019-01-31T23:41:55","date_gmt":"2019-01-31T22:41:55","guid":{"rendered":"http:\/\/oriolfontdevila.net\/ella-littwitz-an-elephant-in-the-room\/"},"modified":"2019-02-19T21:18:39","modified_gmt":"2019-02-19T20:18:39","slug":"ella-littwitz-the-elephant-in-the-room","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/oriolfontdevila.net\/es\/ella-littwitz-the-elephant-in-the-room\/","title":{"rendered":"Ella Littwitz: Un elefante en la habitaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n\n\n\t<div class=\"dkpdf-button-container\" style=\" text-align:right \">\n\n\t\t<a class=\"dkpdf-button\" href=\"\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4193\/?pdf=4193\" target=\"_blank\"><span class=\"dkpdf-button-icon\"><i class=\"fa fa-file-pdf-o\"><\/i><\/span> Download PDF<\/a>\n\n\t<\/div>\n\n\n\n\n\n<p><strong>Residuos<\/strong><\/p>\n<p>Al principio fue el residuo \u2013esto es lo que no se explica con la historia de este mar, escrita a cucharadas de cocina mediterr\u00e1nea y a tragos de vino espumoso. Bajo la fina l\u00e1mina que caracteriza la <em>dolce vita<\/em> donde por siglos han llevado las olas del clasicismo, Ella Littwitz (Haifa, Israel, 1982) descubre el Mediterr\u00e1neo como un vestigio subsidiario, completamente dependiente y con carencias.<\/p>\n<p>El empobrecimiento biol\u00f3gico de un oc\u00e9ano frondoso del Mesozoico, el llamado Tetis \u2013hace m\u00e1s de 200 millones de a\u00f1os\u2013, dio lugar a un mar precario, inestable a nivel meteorol\u00f3gico, con graves problemas de salinidad y que se mantiene saciado gracias a la peque\u00f1a obertura que lo une con el Atl\u00e1ntico en uno de sus extremos, conocido como el estrecho de Gibraltar. Se ha definido, en correspondencia, un paisaje agreste en sus orillas, por momentos des\u00e9rtico, y escasamente f\u00e9rtil.<\/p>\n<p>Este ha sido el precio a pagar por la placidez de la cuenca, la cual, por otro lado, se ha considerado indispensable en su condici\u00f3n de cuna de la humanidad: por todo lo que tiene de empobrecido, el Mediterr\u00e1neo ha resultado ser el ecosistema id\u00f3neo para el desarrollo y los intercambios de lo que m\u00e1s adelante se ha explicado como las primeras civilizaciones humanas.<\/p>\n<p>Un elefante en la habitaci\u00f3n funciona, en este sentido, por analog\u00eda. Una pregunta parece atravesar todo el proyecto que Littwitz ha desarrollado expresamente para la sala hip\u00f3stila de La Panera: \u00bfhasta qu\u00e9 punto la determinaci\u00f3n de este residuo remoto sigue siendo a\u00fan vigente?<\/p>\n<p>Los neum\u00e1ticos que se encuentran en el fondo de la instalaci\u00f3n aluden a la soluci\u00f3n m\u00e1s precaria de navegaci\u00f3n: las balsas neum\u00e1ticas. Tambi\u00e9n los neum\u00e1ticos como tales son usados como boyas de pobre por los pescadores de las orillas del Mediterr\u00e1neo y como defensa de sus barcas. Littwitz alude, con su amontonamiento, a la condici\u00f3n precaria de este mar pero tambi\u00e9n a la crisis humanitaria que en \u00e9l se ha desencadenado desde el cambio de milenio con la migraci\u00f3n masiva desde las costas del norte de \u00c1frica y del Oriente Medio.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00bfhasta qu\u00e9 punto el Mediterr\u00e1neo no es solamente el medio de las migraciones sino tambi\u00e9n su causa? Para Littwitz, el fondo del Mediterr\u00e1neo, el destino funesto de muchas de las pateras que zarpan diariamente de sus orillas, tambi\u00e9n es su detonante. \u00bfO bien la precariedad idiosincr\u00e1tica de este mar no guarda ninguna relaci\u00f3n con la mediocridad que se da a expensas del mundo \u2013llamado\u2013 <em>civilizado<\/em>?<\/p>\n<p><strong>Redes<\/strong><\/p>\n<p>En el debate sobre los medios de comunicaci\u00f3n son frecuentes dos posicionamientos: se considera que o bien los medios est\u00e1n totalmente determinados por circunstancias que los preceden o bien determinan por completo un nuevo paisaje de relaciones sociales.<\/p>\n<p>Un caso recurrente es Internet: hay quienes lo ven como un sistema de comunicaci\u00f3n revolucionario que incluso ha modificado \u201cnuestra manera de pensar, leer y recordar\u201d (Nicholas Carr). Pero hay quienes tambi\u00e9n ven Internet como un sistema que ha satisfecho las necesidades espec\u00edficas de sus desarrolladores, el ej\u00e9rcito y el Departamento de Defensa de los Estados Unidos de Am\u00e9rica. Por lo cual, lo que se habr\u00eda alcanzado con la irradiaci\u00f3n de Internet se reducir\u00eda, al filo de esta interpretaci\u00f3n, a la mera instrumentalizaci\u00f3n de la sociedad con fines relativos a la militarizaci\u00f3n y la vigilancia.<\/p>\n<p>A pesar de ello, pocos a\u00f1os despu\u00e9s de desarrollarse ARPANET \u2013la red que anticipa Internet\u2013, los ingenieros del ej\u00e9rcito norteamericano empezaron a experimentar con otro tipo de red, en este caso hecha de polietileno. Se la conoce con el nombre de <em>geoceldas<\/em> y se utiliza actualmente como sistema de confinamiento: esta red crea una barrera con la que se previenen los desprendimientos en terrenos acuosos o inestables. Las geoceldas impiden la filtraci\u00f3n del agua en su interior y facilitan as\u00ed un buen drenaje y mantener el terreno compacto, posibilitando la construcci\u00f3n de carreteras, canalizaciones y pavimentos de todo tipo en su parte superior.<\/p>\n<p>Dado su bajo coste, las geoceldas han resultado ser revolucionarias en zonas remotas de \u00c1frica, Oriente Medio, Australia y el Pac\u00edfico. Su \u00e9xito se explica por haber incidido en el desarrollo de poblaciones rurales sumidas en la extrema pobreza, en tanto que facilitan la construcci\u00f3n de carreteras que sirven para mejorar la conectividad entre los grupos de poblaci\u00f3n y, as\u00ed tambi\u00e9n, entre las respectivas microeconom\u00edas.<\/p>\n<p>Con <em>Un elefante en la habitaci\u00f3n<\/em>, Littwitz recupera las geoceldas con tota la dualidad\u00a0 de un sistema en red: efectivamente, esta malla dispone de un elevado potencial de conectividad a cambio de mantener las sustancias confinadas.<\/p>\n<p>Probablemente se pueden explicar en un sentido parecido las rutas que cruzan el Mediterr\u00e1neo desde tiempos inmemoriales y que han convertido este mar en un gran medio de comunicaci\u00f3n para los humanos: por un lado, se entiende que esta red navegable ha sido un elemento clave para el desarrollo civilizado. Pero al mismo tiempo el Mediterr\u00e1neo, en su condici\u00f3n de obst\u00e1culo, ha sido tambi\u00e9n un detonante para el desarrollo de culturas diferenciadas en sus orillas, por lo que, en \u00faltima instancia, tambi\u00e9n habr\u00eda llevado a los pueblos a mantenerse en disputa y separados.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 medida, por lo tanto, el Mediterr\u00e1neo civiliza y cambia las determinaciones o bien, sencillamente, habr\u00eda servido para llevar las miserias humanas a una escala superior?<\/p>\n<p><strong>Sequ\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Littwitz apunta, tambi\u00e9n, hacia el principio y el fin de los tiempos. Hacia el <em>archi-f\u00f3sil<\/em>, que es anterior a la irradiaci\u00f3n de la plaga humana, y hacia las utop\u00edas, que sin embargo han buscado superarla.<\/p>\n<p>Por un lado, <em>Un elefante en la habitaci\u00f3n<\/em> remite a la crisis salina del Messiniense, que ocurri\u00f3 hace 6 millones de a\u00f1os, cuando el actual estrecho de Gibraltar se cerr\u00f3 y se vio obstruida la entrada de agua al Mediterr\u00e1neo durante centenares de miles de a\u00f1os. Esto hizo que el nivel del mar descendiera r\u00e1pidamente entre 3 y 5 kil\u00f3metros y que la cuenca del Mediterr\u00e1neo se secara casi en su totalidad.<\/p>\n<p>Por otro lado, Littwitz remite al proyecto con el que el arquitecto Herman S\u00f6rgel reconsider\u00f3, en 1927, este episodio prehist\u00f3rico, entrevi\u00e9ndolo entonces como una v\u00eda para erradicar la conflictividad que se ha generado entre los pa\u00edses de la cuenca mediterr\u00e1nea: durante m\u00e1s de veinticinco a\u00f1os S\u00f6rgel trabaj\u00f3 para definir Atlantropa, un proyecto con el que quer\u00eda propiciar un buen entendimiento entre los pa\u00edses que rodean al Mediterr\u00e1neo por medio de desecar el mar y ganando algunos kil\u00f3metros de tierra. De este modo se habr\u00edan satisfecho las ansias de expansi\u00f3n nacional y colonial sin que los pa\u00edses tuvieran que enfrentarse entre s\u00ed.<\/p>\n<p>Aunque esto actualmente resulte inveros\u00edmil, ser\u00eda err\u00f3neo ver a S\u00f6rgel como un iluminado, cuando coet\u00e1neamente se estaba desarrollando el Zuiderzee, la construcci\u00f3n del inmenso dique con el que los Pa\u00edses Bajos han ganado algunos miles de kil\u00f3metros al Mar del Norte.<\/p>\n<p>A este respecto Sigmund Freud arremeti\u00f3: \u201cDonde estaba el <em>ello<\/em>, debe advenir el <em>yo<\/em>. Este es el trabajo de la cultura, en oposici\u00f3n a la desecaci\u00f3n del Zuiderzee\u201d. Con su \u201c31a conferencia sobre psicoan\u00e1lisis\u201d de 1932, Freud us\u00f3 la iniciativa de desecar el mar como un antiejemplo para describir la cura psicoanal\u00edtica: tal como interpreta el Edit Suisse Group, con el psicoan\u00e1lisis se procura poner al descubierto los sentimientos de culpa que permanecen en el fondo de la memoria consciente, sin procederse a su eliminaci\u00f3n o desecaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este no es el caso de la desecaci\u00f3n que Littwitz ha provocado con <em>Un elefante en la habitaci\u00f3n<\/em>. Aqu\u00ed se presencia una cierta crisis salina del Messiniense como una gran masa drenada, que funciona como un molde en negativo de las cuencas que confluyen en el Mediterr\u00e1neo y, a la vez, como un f\u00f3sil de su fondo marino. Sirvan para concluir las palabras de Fernand Braudel: \u201cNada recuerda aqu\u00ed al Mediterr\u00e1neo cl\u00e1sico y risue\u00f1o en el que florece el naranjo\u201d. La sequ\u00eda que se presencia, en cambio, facilita el viaje a las profundidades de su cara oculta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Download PDF Residuos Al principio fue el residuo \u2013esto es lo que no se explica con la historia de este mar, escrita a cucharadas de cocina mediterr\u00e1nea y a tragos de vino espumoso. 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